sábado, marzo 03, 2007

momentos

Haciendo una limpieza virtual en mi correo, me encontré con ésta carta que le escribí a mi director, Ricardo Morell, de la obra musical "Una Vez en Esta La Isla", la fecha exacta es 14 de Mayo de 2004 y me parece relevante lo que escribí en ella por que este momento de mi vida fue algo maravilloso en donde pude vivir experiencias únicas y cada vez que estoy triste debería tener la facilidad de teletrasportarme a aquellos momentos, pero como no es posible, solo cierro los ojos y si me concentro puedo escuchar el trueno y los tambores que daban comienzo al primer acto. GRACIAS ISLEÑOS por crear estos momentos.

Hola Rick, como estas?
Estoy muy pensativa. Mira hoy me encontré a alguien de difusión que me hizo reflexionar tantas cosas: la vez que audicioné con la intriga de saber de que se trataba este proyecto, de las ganas que le metí a la audición vía virtual; de lo mucho que esperé de la respuesta sin saber nada al respecto, de la emoción que me dio saber que fui seleccionada, de nuestra llegada a México, bueno en fin de tantas cosas, que hoy añoro y que gracias a ellas aprendí que la vida esta hecha de momentos y que lo debemos de guardar como algo que nunca , jamás, va a repetirse, pero siempre teniendo la esperanza de que podemos recurrir a esto cada vez que nuestra voluntad apunte hacia estos recuerdos. Pero hay tres cosas que se quedaron en mi mente corazón como algo que me marco para siempre:

La primera es que aprendí a valorar el trabajo de las demás personas, a maquillarme, a ver la magia del teatro, a no llegar tarde, a amar ese colchón de hule, A TRABAJAR EN EQUIPO Y LO QUE ES MAS IMPORTANTE A TRABAJAR POR EL EQUIPO. Siempre estuve segura de algo, NUNCA, EN LA ISLA IBA A ESTAR SOLA, por que todos somos tan unidos como el eslabón que formamos.

La segunda es que encontré en ti a un amigo, un guía, una persona capaz de despertar una esperanza, aún y cuando los ensayos salieran del nabo, recuerdo esas miradas de cariño con cierto toque de angustia y desesperación cada vez que teníamos presentación. Jamás voy a olvidar tus abrazos y cuidados, el gusto que tenías cada vez que nos re encontrábamos… cuando llegué de nuevo a mi campus, me sentí tan atada de manos por que aquí se hace todo como los directivos mandan y tu siempre nos dejaste opinar y creo que hasta donde podías tomabas idea de nosotros, para ti si somos importantes y más que eso, CREES EN NOSOTROS. Tal como me lo dijiste aquella vez que yo estaba convencida de que no sabia actuar y por lo tanto no merecía el papel que me habías asignado, hasta que me callaste diciéndome: “si yo supiera que no puedes, no te hubiera designado tal tarea"

Tu mirada y tus palabras en aquel salón del hotel en Monterrey fueron cruciales para mi y para todos… mira si es rara la vida pero uno nunca sabe cuando y cuanto puedes influir en la vida de otras personas.
Y la tercera… ¡¡¡ay!!! (Suspiro) la tercera… pues el amor hacia la Isla por que por ella conocí a las personas mas maravillosas que jamás pensé que pudiera encontrar. De cada uno pude tomar reacciones nuevas que llenaron un recuerdo perpetuo. Ahí tropecé con los mejores amigos que tendré para siempre, con los cuales podré compartir lágrimas y risas con la confianza eterna de que nunca importará la distancia, si basta con cerrar los ojos y verlos a todos bailando y sonriendo.
Gracias Ricardo Morell por enseñarme que nada es imposible cuando las cosas que deseas las puedes tener con un equipo al que puedes amar.
Los quiero con toditito mi corazón:
Pamela.

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